«…, 11 minutos equivalen a 660 segundos; 1,50 millones de dólares divididos por 660 segundos salen a 2.272.7 dólares el segundo; 2.272,7 por seis dan por resultado 13.636,2 dólares/seg. Total: nueve millones de dólares por un capricho turístico espacial del que cada participante sacará su preceptiva tajada. Nueve millones de dólares, digo, es el monto que ha ingresado hoy (o hace ya algo de tiempo, seguramente) la empresa Blue Origin propiedad del magnate americano Jeff Bezos, por poner a cinco multimillonarios y a un aventurero, Jesús Calleja, a 100 kilómetros de la tierra, tras hacerles cruzar la línea denominada “línea Kármán”, límite entre atmósfera y espacio exterior, a efectos de aviación y astronáutica…»
Luis BONETE. Copyright-2025
11 minutos equivalen a 660 segundos; 1,50 millones de dólares divididos por 660 segundos salen a 2.272.7 dólares el segundo; 2.272,7 por seis dan por resultado 13.636,2 dólares/seg. Total: nueve millones de dólares por un capricho turístico espacial del que cada participante sacará su preceptiva tajada. Nueve millones de dólares, digo, es el monto que ha ingresado hoy (o hace ya algo de tiempo, seguramente) la empresa Blue Origin propiedad del magnate americano Jeff Bezos, por poner a cinco multimillonarios y a un aventurero, Jesús Calleja, a 100 kilómetros de la tierra, tras hacerles cruzar la línea denominada “línea Kármán”, límite entre atmósfera y espacio exterior, a efectos de aviación y astronáutica.
Que Mediaset se haya empeñado en convencernos que Jesús Calleja se ha convertido hoy en astronauta, es una guasa, una tomadura de pelo, una engañifa que solamente se tragan quienes no ven más allá de dos planos de sus narices.
Que se sepa: un astronauta o cosmonauta es una persona, equipada y desplegada por un programa de vuelos espaciales tripulados para cumplir con alguna misión creada por una agencia espacial y puede fungir como comandante o miembro de la tripulación a bordo de una nave espacial, y todo ello tras superar unas durísimas pruebas de selección y rebasar después con éxito un más que complicado programa de formación en materias como astrofísica, ciencias, aviación, idiomas, medicina, biología, materias militares, psicología, ingeniería…, como mínimo de dos años de duración.
Que un grupo de empresas como Mediaset, Zanskar y Amazon Prime Video, hayan abonado el pastizal de la plaza de Calleja en el cohete que hoy, en el desierto de Texas, ha subido y bajado en un pis pas, no convierte en astronauta para nada a quien no es otra cosa que un valiente y corajudo turista espacial.
Ya me pueden contar, si lo saben, qué mérito, salvo el superar el natural canguelo de viajar a la velocidad de un proyectil de fusil de asalto tiene, en un cohete, subir a 100 kilómetros de altura, disfrutar de tres…, sí tres, minutos de ingravidez a razón de 500.000 dólares el minuto, y luego cagando leches, bajar a tierra sujetado por tres paracaídas, todo ello mientras el viajero va tumbado cómodamente en un sofá de última generación, rodeado de gente pastosa, en un ambiente de lujo al que solo le falta que te pongan una copa de Möet Chandón.
Mención aparte merece el monumental engaño del que hemos sido objeto por parte de Mediaset. Ausencia de sonido real, huida de imágenes del desacople del ingenio volador, ni una sola representación del interior de la cápsula. Nada de nada…., pero es que todo está ya más que previsto. Se verá todo en una docuserie de pago. El sube y baja de Calleja se podrá visualizar no solo en las plataformas tradicionales de Mediaset, sino que también estará disponible en el catálogo de Amazon Prime Video, alcanzando así a una audiencia global. La clave de la operación radica en la figura de Jeff Bezos, propietario tanto de Amazon como de Blue Origin. Este vínculo empresarial ha facilitado la sinergia necesaria para que Jesús Calleja pueda embarcarse en esta experiencia espacial. No es la primera vez que Bezos utiliza su conglomerado de empresas para potenciar proyectos mediáticos relacionados con la exploración espacial, lo que demuestra su interés en popularizar el acceso al espacio y acercarlo al público general, y con ello llenar más y más su bolsillos, mientras que le va mandando avisos contundentes a su archienemigo empresarial Elon Mask.
Se prevé que en la docuserie Calleja compartirá, no sólo la experiencia del vuelo, sino también las reflexiones que surgen al observar el planeta desde el espacio. Además, se incluirán entrevistas con expertos en exploración espacial y sostenibilidad, destacando cómo la innovación tecnológica puede contribuir a resolver los desafíos ambientales actuales. Todo ello aderezado de minutos y minutos de publicidad…, un negocio redondo para todos los implicados.
La participación de Jesús Calleja en esta misión subraya el avance de la industria del turismo espacial. Lo que hace sólo unas décadas parecía ciencia ficción, hoy es una realidad accesible para quienes pueden permitírselo o, como en este caso, para aquellos respaldados por alianzas estratégicas entre empresas de comunicación y tecnología, eso me vale, pero por favor, que no nos vendan la moto de que subir y bajar en 10 minutos en un cohetazo al límite de la atmósfera lo convierte a uno en astronauta, porque no cuela.
Calleja pisó la cimas de los ochomiles nepalies Cho Oyu y Everest, eso desde mi punto de vista, si es digno de respeto, y calificarlo de hazaña…, darse un garbeo subvencionado en un confortable vehículo espacial en el que se podría dormir la siesta si hubiera tiempo, solamente le sirve, al simpático y dicharachero leonés, para a partir de ahora, joder todo lo que pueda y más a los teóricos perroflautas terraplanistas.
Calleja circunfleja y desoreja la moraleja: “…, antes de echar a correr, mirad si sabéis andar”.
Comentarios recientes